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Ni una Menos: el origen de la fecha y una lucha que supera los 11 años

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Este 3 de junio se cumplen 11 años de la primera movilización de "Ni Una Menos", el movimiento que marcó un antes y un después en la lucha contra la violencia de género en Argentina.

La fecha recuerda la histórica marcha realizada en 2015 frente al Congreso de la Nación, cuando más de 300.000 personas salieron a las calles para exigir respuestas ante el aumento de los femicidios y reclamar políticas efectivas para proteger a mujeres y diversidades.

A más de una década de esa convocatoria que se replicó en todo el país, sindicatos y agrupaciones sociales volverán a concentrarse este miércoles.

La jornada llega en un contexto atravesado por cifras que continúan generando preocupación: la organización Mumalá (Mujeres de la Matria Latinoamericana) advirtió que en los primeros cinco meses de 2026 se registraron 105 femicidios en el país, esto equivale a un crimen cada 35 horas.

 

Por qué se conmemora cada 3 de junio el Ni una Menos en Argentina

El 3 de junio quedó establecido como el día de Ni Una Menos a partir de la multitudinaria movilización realizada en 2015 frente al Congreso Nacional. Aunque la convocatoria tuvo un carácter histórico por su masividad, superando los 300.000 asistentes, el reclamo no surgió de manera espontánea.

Durante años, organizaciones feministas y familiares de víctimas que venían denunciando la falta de respuestas estatales ante el crecimiento de los asesinatos. Sin embargo, el femicidio de Chiara Páez fue lo que terminó de desencadenar la reacción social.

Chiara tenía 14 años y vivía en la ciudad santafesina de Rufino. Había desaparecido el 9 de mayo de 2015 y al día siguiente su cuerpo fue encontrado enterrado en el patio de la casa de los abuelos de su novio, Manuel Mansilla, quien tenía 16 años en ese momento.

La investigación determinó que la adolescente estaba embarazada y que había sido golpeada hasta la muerte tras una discusión vinculada a esa situación. La brutalidad del crimen generó conmoción en todo el país y una enorme repercusión mediática.

Para amplios sectores de la sociedad, la muerte de la joven representó una realidad que se repetía de manera constante: mujeres asesinadas por el solo hecho de ser mujeres, muchas veces en contextos de relaciones violentas, control, amenazas o desigualdad de poder. Las estadísticas mostraban cifras alarmantes y cada semana se conocía un nuevo caso.

En ese contexto, un grupo de periodistas, escritoras, artistas y referentes feministas impulsó una convocatoria bajo la consigna “Ni Una Menos”. La frase, inspirada en un verso de la poeta mexicana Susana Chávez, asesinada en 2011, rápidamente se viralizó en redes sociales.

Aquella jornada transformó el debate público. Temas como los femicidios, la violencia doméstica, el acoso, las desigualdades de género y las falencias de la Justicia comenzaron a ocupar un lugar central en la agenda política.

El movimiento también se convirtió en un punto de apoyo para otras demandas vinculadas a los derechos de las mujeres y diversidades.

En los años siguientes acompañó debates que derivaron en avances legislativos, como la implementación de la Ley Micaela, la consolidación de programas de asistencia para víctimas de violencia de género y la sanción de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en 2020.

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